El secreto mejor guardado por los consultores de cambio exitosos: El marco de cambio ELSA (parte 1)

¿Qué hace que un consultor en cambio organizacional sea más exitoso que otro?

Sin dudas hay muchos factores, pero a mi criterio, hay uno que es decisivo.

Muchos profesionales del cambio que ayudo a diario ponen el foco en la transformación de la empresa tratando de enseñar nuevas formas de pensamiento tales como Agile, Enterprise Agility, o Lean, o marcos de trabajo como Scrum, LeSS o Safe.

Soy consciente que cada uno tiene su enfoque, pero me arriesgaría a decir que una gran mayoría nunca ha utilizado un marco formal de cambio para llevar adelante ese impacto deseado. Es así que aunque te parezca extraño, muchos consultores desconocen o casi nunca han utilizado un marco de cambio.

Antes de seguir adelante, quiero decirte que he decidido escribir dos artículos que hablen sobre el marco de cambio ELSA, un poderoso framework que puede ser utilizando en cualquier organización, y que empodera a los lideres de una empresa y acelera el cambio.

El marco de trabajo es parte del capítulo 8 de mi libro “Lidera el Cambio Exponencial”; puedes conocer allí más sobre este y otros frameworks.

Deseo clarificar que, desde mi punto de vista, un marco de cambio es un conjunto de estructuras que permiten mejorar y magnificar el impacto, y acelerar así la adopción del cambio. Estos son habilidades imprescindibles para cualquier profesional que se encuentre en una empresa que necesite transformarse en tiempo récord.

En esta primera entrega, te hablaré sobre los fundamentos científicos de ELSA, para que puedas tener una base sólida. En la segunda entrega, te explicaré el marco de cambio y cómo este funciona.

Imagina que te han contratado en una nueva empresa donde los líderes tienen la intención de apoyar lo que sea necesario para su éxito. El patrocinador está ansioso y listo para comenzar con ese cambio. Es un momento muy motivador, ya que la empresa hará la inversión económica más grande de su historia. Todos ellos son conscientes de que este será un primer gran paso, y que en pocos meses cambiar será parte del día a día de la organización.

¿Cuáles son generalmente los primeros pasos a seguir?

En una compañía que lleve adelante el cambio empleando técnicas tradicionales, seguramente los ejecutivos realizarán una presentación para informar el nuevo plan, seguida por el entrenamiento de los empleados y los cambios en los procesos. Por otra parte, si se está comenzando con una transformación Agile, probablemente se empiece por enseñar nuevos valores y principios para luego focalizarse en implementar algún marco de trabajo que mejore las formas de actuar y la toma de decisiones.

También hay situaciones donde ya se ha intentado llevar adelante una transformación Agile y las cosas no funcionaron como se esperaba. En estos casos, es habitual que algunas empresas deseen intentarlo nuevamente tomando en cuenta lo aprendido de los errores, reiniciando de esa forma la iniciativa.

En tu compañía es la primera vez que se hace algo así. Hablaste con los ejecutivos y te comentaron que desean, en el mediano plazo, aumentar los beneficios económicos y posición en el mercado de la organización, así como el conocimiento compartido y bienestar de los empleados.

Para lograr esos objetivos, emplearás el marco de cambio ELSA. Este no empieza por modificar procesos o enseñar nuevas formas de pensamiento. Aquí se parte de la idea de que ciertas formas de transmitir los mensajes podrían alterar la activación cerebral de los miembros de la empresa, trayendo consigo el empleo de distintas formas de razonamiento y, por ende, distintos resultados, llevando a que la organización evolucione sus procesos e interacciones para mejor. En este punto hay dos preguntas a considerar:

1. ¿Existe una conexión entre el lenguaje y la manera de pensar o comportamos?; ¿Y qué conexión hay entre el lenguaje y los objetivos de la empresa?

2. ¿La forma en que utilizas el lenguaje afecta las decisiones económicas?

Keith Chen, profesor asociado de economía en UCLA, utilizó un conjunto vasto

de datos y análisis meticulosos y descubrió que las estructuras gramaticales de distintas lenguas estimulan al cerebro de forma diferente, trayendo consigo comportamientos que apoyan distintas decisiones económicas. Mientras los idiomas que conjugan en tiempo futuro (como el inglés y el español) distinguen entre pasado, presente y futuro, los que no tienen (como el Chino mandarín) usan frases similares para describir los eventos de ayer, hoy y mañana.

De acuerdo a Chen, las personas que usan idiomas sin tiempo futuro tienen 30% más probabilidades de ahorrar dinero que quienes usan ese tiempo verbal. Esto, obviamente, equivale a más dinero para la jubilación, menos estrés y más posibilidades de emprender nuevos proyectos personales. Esto se debe a que cuando se habla en futuro empleando un tiempo distinto al presente, las ideas se sienten más lejanas y se disminuye la motivación para ahorrar. El resultado es que el cerebro se centra más en el corto plazo y menos en el largo.

La forma en que empleas el lenguaje también impacta las habilidades que desarrollas. Déjame darte otro ejemplo. Los aborígenes nativos de la comunidad Pormpuraaw en Australia no emplean las palabras izquierda o derecha para referirse a la posición de un objeto, sino que usan extensamente direcciones absolutas (norte, sur, sureste, etc.) para representar relaciones espaciales en todas sus escalas (en su lengua Kuuk Thaayorre). De acuerdo con un estudio realizado por Lera Boroditsky, científica cognitiva de la Universidad de Stanford, y Caitlin M. Fausey, profesora de desarrollo cognitivo en la Universidad de Oregon, estos indígenas son notablemente buenos para mantenerse orientados y saber dónde están ubicados. En un viaje de investigación a Australia, Boroditsky y su colega Caitlin M. Fausey, descubrieron que los miembros de esta comunidad parecen conocer instintivamente su ubicación espacial (hacia qué dirección miran), y pueden organizar imágenes de su viaje, en orden cronológico, de este a oeste.

Boroditsky y Fausey también pudieron apreciar que existen diferencias inclusive en cómo se siente la culpa en distintos lenguajes.

De acuerdo a la investigadora, si alguien rompe algo por accidente y habla español o japonés, tenderá a decir primero Se me cayó (objeto). Pero en inglés es diferente, pues generalmente se nombra desde el comienzo a quien haya cometido la acción (I dropped…). Su investigación permitió observar que los angloparlantes recuerdan más frecuentemente quiénes cometen un error (o quiénes tienen la culpa), que aquellos que hablan español o japonés.

Además, cuando escuchas una historia de otra persona, tus neuronas se disparan en los mismos patrones que el cerebro del narrador. Esto se conoce como acoplamiento neural y crea una conexión muy fuerte entre el cerebro del narrador y el cerebro del receptor.

No te estoy diciendo que empieces desde mañana a realizar todas las comunicaciones importantes de la empresa en presente, referirte a izquierda y derecha como norte o sur, o emplear chino durante las reuniones de trabajo, sino que comprendas que ciertos pequeños cambios en la forma de comunicarte pueden alterar la manera de razonar y de aprender de las personas.

Si quieres influir en los hábitos de las personas para que los hagan de forma diferente en el futuro cercano, puedes emplear ciertas formas de dar un mensaje para que ello ocurra.

En la segunda entrega te hablaré de cómo esto conecta con el marco de cambio ELSA, y cómo puedes emplearlo para que los lideres de la empresa aceleren de forma perpetua el cambio.

Gracias por escucharme,

Erich.

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