No todo el mundo quiere ser Ágil: el arte de los microhábitos

Varios consultores centran las transformaciones de negocio en 3 ideas como ciertas:

  1. Todos los empleados desean tener los conocimientos para ser capaces de liderar en algún momento.
  2. Las personas quieren trabajar en equipos que se autoorganicen porque es mejor para su aprendizaje y para la organización.
  3. La mayoría de los miembros de los equipos quieren colaborar con otros grupos.

A mi criterio, esto podría ser falso.

Una gran parte de las personas pueden no gustarles liderar en ningún momento de sus vidas, no querer trabajar en equipos autoorganizados ni desear aprender constantemente, o los grupos no estár interesados en colaborar entre sí.

No estoy hablando aquí de aquellos que desconocen los beneficios de las nuevas formas de trabajo o no cuentan con la información suficiente para evaluar su impacto. Me refiero a quienes claramente pueden entender los nuevos conceptos y formas de pensamiento, pero no desean adoptarlas.

A mi criterio, toda compañía debe establecer el entorno adecuado para que las nuevas formas de trabajo florezcan, pero esto no significa que todos los empleados estén dispuestos a pensar de forma diferente.

Hace unos años atrás, un empleado de avanzada edad de un banco me confesaba que comprendía los beneficios de las nuevas formas de trabajo, pero no sentía que fuesen compatibles con su vida ya que le demandaban una gran cantidad de energía adicional.

En mi experiencia, muchas organizaciones invierten mucho tiempo y dinero en cursos y formación constante, con el fin de cambiar las formas de pensamiento de sus empleados. Aquí, esta aproximación puede ser como tirar el dinero en el sumidero del baño.

Una opción muchas veces desconocidas para las organizaciones es emplear una estrategia completamente diferente, como es el caso de centrarse en el cambio de microhábitos y no exclusivamente de formas de pensamiento.

Los microhábitos son acciones que requieren muy poco esfuerzo para los empleados, y que necesitan de una motivación mínima para ser completados. La idea es que, a través del tiempo, varios hábitos minúsculos de las personas se modifiquen y se construyan lentamente sobre sí mismos hasta dar como resultado algo significativamente más grande.

La belleza de un microhábito es que puedes obtener un cambio enorme en la actitud de las personas sin necesidad de emplear grandes cantidades de energía, coordinación, o  planes maratónicos de cambio.

Esto se debe a un interesante fenómeno psicológico, el impulso conductual, del cual existe mucha información desde el año 1950.

Una vez que comienzas a emplear microhábitos, tendrás la posibilidad de construir costumbres más saludables, incluso involucrando a aquellas personas que no se sienten cómodas con las nuevas formas de pensamiento o que no están dispuestas a hacer los nuevos razonamientos parte de su vida.

Estarás de acuerdo que quienes no desean seguir esos nuevos modelos mentales son tan válidos como aquellos que quieren comenzar a resolver las cosas de una forma diferente.

Es por ello que creo en la importancia de tener conversaciones cruciales con las personas para conocer si se sienten cómodas con la nueva realidad. Ello te ayudará a conocer que técnicas emplear.

Ten en cuenta que cambiar una empresa de forma exitosa no solamente requiere tratar de que los empleados piensen diferente o se adhieran a nuevas formas de razonamiento, sino que quienes no comparten esas nuevas ideas igualmente puedan ser valorados debido a que emplean hábitos o microhábitos que impactan positivamente en la emprsa.

Para el caso que finalmente las personas realmente no deseen cambiar sus formas de pensamiento ¿hay todavía algún sitio de la compañía dónde estos puedan seguir entregando valor?

Finalmente deberás pensar en contar con estructuras de empresa que apoyen la diversidad de formas de trabajo y pensamiento, sin que ello incremente la fricción entre las partes. Cierta fricción es sana, siempre y cuando las interacciones sean constructivas y no destructivas.
Al final del dia, las formas de trabajo y estructuras de la organización deben proveer un entorno adecuado para que todos puedan ser capaces de aportar valor.

Si quieres conocer más sobre microhábitos y su utilización durante una transformación de empresa, te invito a concoer más sobre mi último libro (puedes ahora también leer el primer capítulo gratis).

Gracias por escucharme,
Erich.

1 comentario en “No todo el mundo quiere ser Ágil: el arte de los microhábitos”

  1. Muy buen artículo. Quizá la cuestión es aún más profunda: ¿dejar que quienes no quieran cambiar su mindset hacia un estilo de liderazgo continuo, disrupción, creatividad, etc, busquen un espacio en el entorno ó robotizar lo que hacen y prescindir de su contrato?

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